Literatura

EL TIGRE – CAPÍTULO IV – UNDERGROUND – RAFAEL LUDICANTI (VERSIÓN EN CASTELLANO POR EL AUTOR)

EL TIGRE – CAPÍTULO IV – UNDERGROUND – RAFAEL LUDICANTI

 

1.

 

Recorrí el camino

de la memoria deshecha.

 

Me di cuenta de que

era tu corazón

el que latía.

 

Tu incertidumbre

acerca de la

supervivencia

era mayor

que mi juventud.

 

No eres libre.

Eres la libertad.

 

2.

 

El mendigo nos hizo

callar con su

elegancia.

 

Hambriento,

solo él sabía ignorarnos.

 

La chamarra abrumada

por el calvario

de la libertad

y la botella de whisky

llena de cachaça

despedazaron la

estupidez de Nochevieja.

 

3.

 

La gloriosa derrota

de la justicia

nos ha indexado

al mármol

de la civilización

contemporánea

estrangulando

a la élite en los

barrios bajos

de prostitutas

y abogados

 

4.

 

Alimentaba su inocencia

su libido.

 

Sobre nuestras

cabezas había

un abismo.

 

Me quedé dormido en

la cuchilla porque

a las almohadas

rellenas de pólvora

les faltaba la funda.

 

5.

 

Sin imaginar lo que

haría cuando

nos tocara

a nosotros

y ahora nos

ha llegado.

 

Lo siento si la

imaginación

no crea

contexto,

pero ahora que

todo se ha vuelto real,

dime: ¿quién eres?

 

6.

 

La inspiración no

intervino en la

mentalidad

catatónica

contenida en

el intercambio

de obstáculos en

que se ha convertido

nuestra vida.

 

Volver a empezar

fue un final prematuro.

 

7.

 

Echo de menos a mis amigos

Extraño tantas cosas.

Todo.

 

La solemnidad.

La alegría espontánea.

El alivio de saber que no estaba solo.

 

8.

 

La historia de mis pasiones

es mayor que mi historia.

 

Estoy tan triste

como un canto

de amor

tan silencioso como

la explosión de

una supernova

perpetuándose

en el vacío.

 

9.

 

La competencia la trajo de vuelta.

 

Llegó con su sonrisa

arruinada y su

devoción por

la guerra

disfrazada de

infancia en una

sonrisa que alguna

vez tuvo aire de reliquia.

 

10.

 

Los colores de las

llamas heréticas

de su cuerpo

se podían

ver incluso

con los párpados

cerrados.

 

Había una alegría

incontrolable en el aire,

un olor a religión crepitante

que hacía irresistible a Dios.

 

11.

 

Intenté respirar hondo

pero había mucha

agua en el mar

y la obsesión

de la sed

tenía la

languidez

de un tiro de fusil.

 

Yo era todo lo que me faltaba.

 

12.

 

Soy el último rebelde

romántico de pura raza.

 

Dispuesta a morir

contento por

mis creencias

con lágrimas de

añoranza

y una delicada

sonrisa de despedida

en mis labios.

 

13.

 

Lentamente

me di cuenta

de las distracciones

en mi mente.

 

Confiar en ti

era un inconveniente

a pesar de que te

habías vuelto

tan única.

 

Imprimir  

Comments fornecido por CComment